
Tras 12 jornadas, el Real Betis ocupa plazas nobles de Laliga. Su 5º puesto solo se ve mejorado en este siglo en tales jornadas por el 4º de la 22-23. Alcanzar esa zona puntualmente está bien, pero lo realmente importante es asentarse. En ese sentido, el conjunto verdiblanco solo ha estado por encima del puesto 10, transcurridas mínimo 10 jornadas, en 8 de ellas desde la temporada 19-20. Fue en 5 en la pasada y en 3 en la 20-21. Quizás, también queda claro, que crecer desde ese 5º puesto ya es sumamente complejo: Real Madrid, Barça y Atleti parecen intocables, y el Villarreal ahora mismo está casi a ese nivel.
El inicio de campaña no ha estado carente de contratiempos. Jugadores importantes como Antony, Bartra, Abde y Amrabat no han gozado de plena disponibilidad, bien por sumarse tarde o por lesiones. Otros están inéditos prácticamente. Diego Llorente solo ha jugado 45 minutos e Isco está por ver esta temporada, aunque su regreso está al caer. La afición bética suspira por la vuelta de su magia.
Sea como fuere los de Pellegrini han tenido que tirar del carro sin él y no les ha ido mal. Su ausencia les ha restado verticalidad en esas recuperaciones en presiones medias y altas. Desde ahí, generaba sus mejores acciones de gol. Eso ha hecho que sus ataques sean algo más espesos. Ha pasado de necesitar 78 pases para hacer un tiro a puerta (4º mejor) a 94 (6º peor). También por lo mismo realizaba 388 pases por encuentro en la 24-25 y en esta son 432. Es el registro más elevado del conjunto de La Palmera desde la 18-19 (487). El de El Arroyo de la Miel tenía una gran capacidad para esconder el balón y desde ahí dotar de verticalidad al equipo.

Aún así, se ha sabido mantener en cifras muy similares en acciones de creación de tiro por encuentro -24 y 26 en la actual- y en acciones de creación de gol -2,6 en ambas-. Lo primero es especialmente meritorio pues Isco fue el jugador de Laliga con mejor promedio en 6,46 por partido. Ha sido un equipo más realizador con 19 dianas frente a las 12 en los primeros 12 encuentros de la 24-25.
Menos vertical pero más eficaz
¿Cómo? El Real Betis ha mejorado notablemente en uno de sus puntos débiles tradicionales como era la eficacia en las áreas. En la 24-25 el 35% de los tiros recibidos fueron gol rebajándose en la actual al 30%. Por el contrario, en los realizados ha pasado de un 30% a un 35% en la 25-26.

No ha sido sencillo. Era el 15º en ratio de disparos en área pequeña (6%) y ha pasado a ser el 19º (3%). Este tipo de remates viene de acciones en las que el Betis no está inspirado -balón parado, solo 2 goles- y otras de las que no suele abusar -centros laterales-. En esta zona, está entre los equipos con menos goles (3). En la pasada temporada estuvo en el promedio de los equipos de la competición (13). Un aspecto positivo, en este sentido, son las 5 dianas desde fuera del área, frente las 9 de la 24-25. 3 fueron de Antony y 2 del Cucho Hernández. Solo el Villarreal (6) hizo más.
El Betis está confeccionado para otro tipo de fútbol, con ataque a los espacios y desborde en bandas. Aunque sea en cifras menores, ha disminuido el volumen de pases de corta y media distancia e incrementado los de larga. En gran medida, hacia las cabalgadas de los Antony y Abde. Por último, algo que suma para el estilo Betis; fue el 11º en lanzamientos derivados de errores provocados al rival en la 24-25 (19), mientras que en la actual es 4º habiendo alcanzado los 11.
